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  • Jozsef Ambrus y el Cerro Arenas: un legado que trasciende

    Jozsef Ambrus y el Cerro Arenas: un legado que trasciende

    Una conversación sobre primeros ascensos, libros, speed ascents y las emociones que unen a generaciones de escaladores en los Andes.

    Junto a Jozsef Ambrus, disfrutando como cabro chico sus historias.
    Junto a Jozsef Ambrus, disfrutando como cabro chico sus historias.
    Photo: Machu

    Cuando pienso en el Cerro Arenas de 4.366 metros, su figura mítica se dibuja de inmediato en mi mente, como si la montaña hubiese sido creada intencionalmente por algún ser legendario. Su silueta es tan especial y reconocible que resulta imposible confundirla con otra.

    La primera vez que la vi, nació en mí el deseo de escalarla y de retratarla en papel y acuarela. Así, apenas completé mi primer ascenso en modo mountain running por el día, llegué a casa decidido a dibujarla. Sin saber nada de arte, simplemente me puse a jugar con lápices y acuarela.

    Lo que comenzó como un simple bosquejo terminó convirtiéndose en una representación casi mágica, incluso psicodélica. Una imagen que refleja con bastante fidelidad aquello que muchas veces experimento mientras asciendo: una suerte de fantasía mental, un estado en el que la montaña parece transformarse en algo más que roca y paisaje, adquiriendo una presencia casi sobrenatural.

    Mis comienzos ilustrando montañas después de escalarlas.
    Mis comienzos ilustrando montañas después de escalarlas.

    Sin embargo, antes siquiera de poner un pie en una montaña, surge mi lado más nerd cuando me pongo a estudiar su historia. Ahí comienza mi fascinación. Porque, como siempre digo y como también he escrito en otros de mis blogs: “corro y escalo con la memoria llena de huellas ajenas”.

    Y el Cerro Arenas sí que tiene historia: escaladas épicas, primeros ascensos y audaces free solos

    Pero su historia no se limita a lo deportivo. Para mí, el Arenas es también un símbolo de resistencia frente a la explotación, la avaricia y la obstinación de quienes intervienen la naturaleza sin comprenderla ni respetarla.

    Esta montaña ha sido testigo silencioso del proyecto Alto Maipo, observando cómo el ser humano explota sus entrañas e interviene sus ríos bajo el pretexto del progreso. Sin embargo, la montaña ha resistido, y el proyecto nunca llegó a convertirse en aquello que sus promotores prometían.

    El mítico. 
Photo: Felipe Tapia
    El mítico.
    Photo: Felipe Tapia

    Ahora bien, hablar del Cerro Arenas es también hablar de Jozsef Ambrus, la leyenda húngara de los Andes. Explorador de paredes imposibles y precursor de una época anterior al auge moderno de la escalada chilena, Ambrus dejó una huella profunda en la cordillera central. Para muchos montañistas, fue mucho más que un escalador: fue un mentor, un ejemplo de compromiso con la montaña y una inspiración que sigue viva en cada nueva generación.

    Jozsef Ambrus en su bar.
Photo: Machu
    Jozsef Ambrus en su bar.
    Photo: Machu

    Nacido en Hungría y formado entre las montañas de Chile, Jozsef Ambrus se convirtió en una de las figuras más sobresalientes del andinismo nacional durante la década de 1960. En un período sorprendentemente breve desarrolló actividades extraordinarias, encadenando exploraciones, aperturas de rutas y primeras ascensiones que ampliaron los límites del montañismo en los Andes centrales.

    Su nombre quedó en la historia en 1962, cuando junto a César Vásquez y Miguel Gómez consiguieron la primera ascensión de la exigente pared sur del Cerro Arenas. Con apenas 18 años, Ambrus fue protagonista de una escalada que marcaría un antes y un después en la evolución de la escalada técnica en Chile.

    A lo largo de los años siguientes continuó explorando sectores poco conocidos de la cordillera, abriendo nuevas rutas y alcanzando cumbres que hasta entonces permanecían vírgenes. Entre sus aventuras más recordadas destaca una extensa travesía en solitario por los glaciares Olivares, donde durante diez días recorrió un inmenso paisaje de hielo guiándose únicamente por su experiencia y capacidad de orientación.

    Uno de los puntos culminantes de su carrera llegó en 1966 con la apertura de la pared sur del Mesón Alto junto a Gastón Oyarzún. La dificultad y visión de aquella ruta la convirtieron en una ascensión adelantada a su época, ganando con los años un lugar especial en la historia del alpinismo chileno.

    Manos llenas experiencia.
Photo: Machu
    Manos llenas experiencia.
    Photo: Machu

    Hace algunos años, mientras escribía un artículo para Patagonia Chile, después de haber realizado el Fastest Known Time (FKT) del Cerro La Paloma de 4.910 metros, busqué antecedentes geológicos para complementar el texto. Desde la cumbre había podido observar la enorme intervención minera sobre los glaciares, y quería incluir información técnica al respecto. Fue entonces cuando encontré un párrafo escrito por Jozsef en su libro 17 Crónicas Sombrías. En el capítulo La muerte de los glaciares, relata una historia que, hasta ese momento, yo desconocía por completo y que me dejo impactado y con ganas de saber más.

    A continuación el párrafo escrito por Jozsef:

    “Es curioso destacar que la intervención de glaciares no es tema nuevo en la historia reciente de Chile; pocos saben que durante la gran sequía de 1995, el gobierno de la época ordeno a la Fuerza Aérea el bombardeo del Glaciar La Paloma, con el fin de acelerar su derretimiento y generar un paliativo para la sequía. Ante la consternación y protesta de la ciudadanía y en especial de los andinistas, los aviadores bombardearon en forma diligente, durante varios días, distintos puntos del glaciar (afortunadamente no se les ocurrió esparcir hollín en su superficie) y lograron, además de llenar de cráteres el glaciar, desprender parte de la lengua colgante – ¿Y que paso después? – Nada: Los cráteres quedaron tapados con las nevadas del invierno siguiente y el hielo desprendido formo un pequeño glaciar regenerado de piedemonte y como se encontraba encima de la linea de nieves permanentes, quedó ahí por varios años…y por supuesto, el caudal del Estero Yerba Loca, que se pretendía incrementar, no sufrió variación alguna. Es un buen ejemplo de cómo la ignorancia es la peor consejera si se pretende intervenir de cualquier forma la naturaleza¨.

    Foto más reciente que tengo de la minera Los Bronces y el impacto en los glaciares. 
Del ascenso en solitario al Cerro La Fortuna 4.158 m
    Foto más reciente que tengo de la minera Los Bronces y el impacto en los glaciares.
    Del ascenso en solitario al Cerro La Fortuna 4.158 m

    Quedé tan impactado por la historia que sentí la necesidad de saber más. Incluso soñaba con conocer a József para poder escuchar, en sus propias palabras, ese relato y ojalá muchos otros, ya que además ambos compartimos un cariño especial por las montañas de Yerba Loca. 

    Así fue como partí intentando conseguir su libro. Pero me resultó imposible: se habían editado muy pocas copias y no logré dar con ninguna. Algo desanimado, se me ocurrió una idea un poco patuda: conseguir el teléfono de József y escribirle como un admirador, preguntándole si aún conservaba algún ejemplar que pudiera prestarme. En el fondo, era también la excusa perfecta para poder reunirme con él y conversar sobre montañas.

    Escribí al DAV (Club Alemán Andino) y me facilitaron su número. Le envié un mensaje, y para mi sorpresa me respondió de inmediato con mucha amabilidad. Creo que más que mi interés por el libro, le llamó la atención mi deseo de escuchar sus historias. Y aunque ya no está tan ligado a la montaña como antes, se nota que alguien como él no olvida lo vivido: sigue amando hablar de montañas.

    Me invitó a su departamento para compartir sus libros y conversar sobre nuestra pasión común por la escalada. Imaginen mi entusiasmo y felicidad al poder conocer a la leyenda que tanto me ha inspirado.

    Nuevamente, como ñoño, antes de reunirme con él, me puse a leer más de su vida, sus libros y sus escaladas, casi como cuando un periodista está por entrevistar a su ídolo. Preparé con mucha dedicación un par de ilustraciones para llevarle de regalo: una del Cerro Arenas y otra de las Torres del Paine. 

    Primera junta con el tío Jozsef, junto a sus libros y mi ilustración.
    Primera junta con el tío Jozsef, junto a sus libros y mi ilustración.

    Me recibió con una sonrisa enorme, una sonrisa que guarda historias y, por sobre todo, nobleza. Apenas entré a su departamento me invitó a conocer su bar, y lo primero que llamó mi atención fue un antiguo piolet y un martillo que colgaban de una pared. Junto a ellos, un cuadro enorme con la cara sur del Cerro Arenas.

    Con mucho entusiasmo y, sobre todo, orgullo, me trajo sus libros: nuevos, impecables, que guardaba como tesoros. Comenzamos a hojearlos juntos, página a página, y sin darnos cuenta nos fuimos metiendo en una conversación que ya no era solo sobre montañas, sino sobre lo que las montañas hacen con uno por dentro. 

    Luego le di las ilustraciones que le traía de regalo. Le encantó especialmente la del Cerro Arenas, por lo mucho que significaba para él. Me dijo que le gustaban los colores; ahí sentí, por un momento, que quizás compartíamos esa sensación extraña, casi psicodélica, de cuando se escalan montañas.

    Me pidió que por favor me encargara de enmarcarle las ilustraciones, así podríamos volver a vernos. Obviamente acepté con gusto. Entonces me dijo que los libros eran para mí. Así, simplemente. Un regalo que no se olvida. Salí de su casa sintiéndome como cabro chico, con los libros apretados contra el pecho, como si me hubiera confiado algo más grande que papel: una parte de su mundo.

    Hojeando y firmando los libros.
Photo: Machu
    Hojeando y firmando los libros.
    Photo: Machu

    Nos reunimos por segunda vez. Al igual que en la primera ocasión, esta vez volvimos a hablar y hojear sus libros, ya que había tenido la oportunidad de leerlos un par de veces. Le comenté que ambos me habían gustado mucho y que incluso había un capítulo que leí más de una vez. El capitulo La Primera Pared, donde relata su primer ascenso a la pared sur del Arenas. Más allá de los detalles técnicos de la escalada, lo que quedó grabado en mi memoria fue un momento muy particular relacionado con la comida y el agua. Comparto a continuación ese extracto:

    “No queremos vivaquear en las condiciones de ayer y decidimos pasar la noche sobre el tapón. Ignoramos lo que nos queda más arriba y estamos muy cansados. No tenemos combustible ni comida. Quemando unos papeles y un cabo de vela logramos derretir un poco de nieve y raspando el fondo de las mochilas obtenemos unos restos de avena y azúcar”

    Mostrándome la ruta de la pared sur del Arenas, mientras recordaba momentos vividos y yo me maravillaba.
    Mostrándome la ruta de la pared sur del Arenas, mientras recordaba momentos vividos y yo me maravillaba.
    Photo: Machu

    Evidentemente me sentí súper identificado con ese relato. Cuando comencé a escalar, hace más de 20 años, muchas veces no tenía «ni uno», como se dice popularmente. Por eso viví situaciones muy parecidas en innumerables ocasiones, saliendo a escalar prácticamente a punta de pan y agua. Es una etapa que recuerdo con cariño, porque, a pesar de las dificultades, la pasión por la montaña y la escalada siempre fue más fuerte que cualquier carencia material.

    El piolet que fue entregado como premio al segundo ascenso al Meson Alto, pero que más tarde le fue regalado a Jozsef.
Photo: Machu
    El piolet que fue entregado como premio al segundo ascenso al Meson Alto, pero que más tarde le fue regalado a Jozsef.
    Photo: Machu

    Conversamos de varios temas. Me contó que el Rai de Andraca lo había visitado hace poco y que habían conversado sobre el tremendo ascenso que Rai realizó junto al Diego Sáez a la Pared Sur del mítico cerro El Brujo (4.460 m). Me alegró saber que más escaladores lo visitan.

    Jozsef firmando sus libros que me había regalado.
    Photo: Machu

    Por mi parte, también le entregué las dos ilustraciones que le había llevado de regalo, esta vez enmarcadas.

    Ilutraciones enmarcadas, Torres del Paine y Cerro Arenas. Mis regalos como agradecimiento por su tiempo y por haberme inspirado.
Photo: Machu
    Ilutraciones enmarcadas, Torres del Paine y Cerro Arenas. Mis regalos como agradecimiento por su tiempo y por haberme inspirado.
    Photo: Machu

    Además, como ambos compartimos un cariño especial por las montañas de Yerba Loca, le conté que el invierno pasado había escalado en solitario por el día el canalón suroeste del Altar Falso (4.549 m)

    Invernal en solitario al Altar Falso 4.549 m. Canalon Suroeste.
    Invernal en solitario por el día al Altar Falso 4.549 m. Canalon Suroeste.

    Y que, en abril de este año, junto a mi amigo Felipe, habíamos logrado el Fastest Known Time (FKT) del Cerro Arenas (4.366 m). Completamos el recorrido en 5 horas y 9 minutos, subiendo y bajando la montaña desde el estacionamiento Mirador del Volcán, pasando por la cumbre y regresando al mismo punto de partida.

    Fue un proyecto de amistad, mountain running y también una forma de poner en valor lo que tenemos.

    Fastest Known Time al Cerro Arenas 4.366 m.
Junto al partner Felipe Tapia.
    Fastest Known Time al Cerro Arenas 4.366 m.
    Junto al partner Felipe Tapia.

    A continuación comparto un poco de esa experiencia:

    Elegir desde dónde comenzar y apretar el botón de START en el reloj para dar inicio oficial a este FKT no fue algo fácil.

    En 2021 había subido y bajado por primera vez el Cerro Arenas desde el puente La Engorda, en solitario, en aproximadamente 8 horas roundtrip. Aquella vez entré sin permiso, cruzando la barrera de madrugada como forma de protesta frente a la administración del valle.

    Para entonces, el valle ya había sido adquirido por sus actuales dueños, quienes además tenían vínculos con Alto Maipo. Recuerdo una charla en 2018, en el gimnasio de escalada donde yo hacía clases, donde explicaron que la compra tenía fines de conservación y que nunca cobrarían entrada. Sin embargo, apenas tomaron control, las cosas no fueron como prometieron.

    La idea de que un valle tan importante, para escaladores, montañistas, esquiadores y la comunidad en general, pase a ser propiedad privada genera incomodidad. Y con razón: las dudas siempre estuvieron, especialmente por el impacto en las comunidades locales y en el acceso a sectores históricos de escalada. A eso se suma el largo historial de intervención de Alto Maipo en la zona, que ha puesto en constante riesgo el acceso libre a la montaña.

    Ahora, en 2026, decidí registrar este FKT. Y aunque me habría gustado hacerlo al margen del sistema, como forma de protesta frente a los altos cobros y la falta de infraestructura, servicios o mantención, hay algo que pesa más: el respeto por las reglas.

    Porque si bien no estoy de acuerdo con pagar por acceder a la montaña en estas condiciones, sí creo que, cuando se hace bien, una entrada debería reflejarse en conservación, educación y apoyo a comunidades locales. Si ese fuera el caso, muchos, incluyéndome, estaríamos dispuestos a pagar con gusto. Pero lamentablemente, aquí no es así.

    Aun así, seguir las reglas del Fastest Known Time es mandatorio. No solo por lo legal, sino también por lo ético: si queremos que otros repitan esta ruta y este FKT, todos debemos jugar bajo las mismas condiciones. Por eso, la invitación es a quién quiera intentarlo, que en lo posible lo haga de manera protocolar, con permiso y entrada, aunque no estemos de acuerdo.

    Para este proyecto invité a mi amigo Felipe Tapia. Semanas antes, mientras escalábamos en Pared de Jabbah, vio el Arenas por primera vez desde esa perspectiva. Bastó mencionarle la idea para que se motivara de inmediato.

    Del día del pegue.
Photo: Felipe Tapia
    Del día del pegue.
    Photo: Felipe Tapia

    Decidimos comenzar desde el estacionamiento alto, el Mirador del Volcán, ya que es el último punto accesible en auto. Para llegar ahí hay que pagar $10.000 por vehículo, además de los $5.000 por persona. No es menor, pero al menos permite evitar varios kilómetros de camino vehicular en mal estado que poco aporta a la experiencia.

    Desde la barrera, tocándola, dimos inicio y término al recorrido.

    La montaña es simplemente espectacular: técnica para correr, salvaje, vertical, sin tregua. Cruces de río, terreno suelto, y un entorno andino imponente. Puro mountain running.

    Nuestra meta era completar el recorrido en unas 7 horas ida y vuelta. La sorpresa fue enorme cuando logramos hacerlo en 5 horas y 9 minutos.

    En la bajada tomamos algunas variantes. La ruta de ascenso tiene mucho material suelto, y ya habíamos tenido varios sustos con caída de rocas provocadas por nuestro propio paso. Cambiar la línea fue necesario para movernos con mayor seguridad y fluidez.

    Una montaña grande, hermosa y exigente. Un lugar perfecto para meterse en los 4.000 y correr lejos de todo.

    Del día del pegue. Photo: Felipe Tapia
    Del día del pegue.
    Photo: Felipe Tapia

    A pesar de que esta actividad fue absolutamente distinta en todo sentido al primer ascenso a la pared sur de Ambrus, Vásquez y Gómez. Si que tiene algo de aquel espíritu, porque el deporte y la historia mutan constantemente, transformando actividades aparentemente normales en experiencias especiales y trascendentes para quienes las viven, independientemente de si son técnicas o constituyen una primera vez.

    Lo importante es cómo, hoy en día, la exploración encuentra nuevas razones para existir. La exploración interior y la búsqueda de los propios límites también son formas de descubrimiento, espacios donde el performance y la aventura se conjugan en una mezcla que, de una u otra manera, también honra a quienes fueron los primeros.

    Feliz con su ilustración.
Photo: Machu
    Feliz con su ilustración.
    Photo: Machu

    La huella de Ambrus va mucho más allá de sus logros deportivos. Su ejemplo ha inspirado a generaciones de escaladores y exploradores, incluyéndome. Por eso, este FKT lleva consigo algo de su espíritu y de su historia. Este FKT y este blog están dedicados a él, a Ambrus, la leyenda húngara de los Andes.

    Jozsef Ambrus en su bar. Photo: Machu
    Larga vida a Don Jozsef.
    Photo: Machu

  • Klemm – Manantial – Laguna

    Klemm – Manantial – Laguna

    3 montañas de 4.000 metros, en solitario, en speed.

    Muerte, nacimiento y mountain running del más puro.

    Entrenando e imaginando al amanecer. 
Photo: Carmen Wetzel
    Entrenando e imaginando al amanecer.
    Photo: Carmen Wetzel

    El mes de mayo ha sido una verdadera locura.

    Completé proyectos deportivos que tenía planificados concretar recién para mitad de año, crucé la barrera de los 40 años y, apenas unos días después, mi abuelo paterno, nuestro querido Tata Lelo, dejó el mundo terrenal.

    En medio de todo eso, y entre 9 días, ascendí 3 nuevas montañas de 4 mil metros en un valle que nunca había explorado: en solitario, por el día en estilo speed.

    Para mí, las emociones, ya sean felicidad, tristeza o duelo, nunca han sido un freno. Por el contrario son combustible. Un fuego interno que transforma cada golpe, cada alegría y cada pérdida en energía para avanzar, resistir y, sobre todo, para una de las cosas que más amo: crear.

    La montaña es el lugar donde ese fuego toma forma.

    Vivac para aclimatar y visualizar.
Photo: Carmen Wetzel
    Vivac para aclimatar y visualizar.
    Photo: Carmen Wetzel

    Para crear necesito soledad.

    Vivimos en un mundo lleno de reglas, y como somos una sociedad, muchas de esas reglas están bien; resultan útiles para poder vivir en sana convivencia. Pero cuando te das un tiempo alejado de la sociedad y de la ciudad, no hay reglas, solo las reglas de la naturaleza y, en el caso del deporte, las reglas éticas y técnicas que son parte de un juego limpio.

    En sociedad, con compañía constante, tenemos demasiados estímulos. Buenos o malos no es el punto; pero siento que al estar siempre bajo observación, siendo juzgados e influenciados, tenemos pocas posibilidades de saber con exactitud, en profundidad y con el corazón, lo que realmente queremos en la vida. En soledad me he aprendido a conocer, sin ego, sin jueces, sin opiniones; solo yo conmigo mismo, hablándome por horas y horas, diciéndome verdades y despejando miedos y mentiras que tenía sobre mi mismo.

    La soledad es pureza en su estado máximo. En mi caso, la creatividad que se manifiesta en mí es inconmensurable y mis emociones se exacerban de una manera tan mágica que es como si mi mente y mi cuerpo se conectaran con el medio, y eso me entrega una felicidad inmensa. 

    Un café por la mañana antes de salir a jugar, es felicidad.
Photo: Carmen Wetzel
    Un café por la mañana antes de salir a jugar, es felicidad.
    Photo: Carmen Wetzel

    Esto es una de mis típicas cosas de nerd, pero nací un 8 de mayo y, como admirador de Reinhold Messner, siempre intento regalarme ese día un poco de soledad, algún ascenso nuevo para mi e inspirarme leyendo y viendo documentales sobre uno de los mayores hitos en la historia del alpinismo y del rendimiento humano.

    El 8 de mayo de 1978, Reinhold Messner y Peter Habeler se convirtieron en las primeras personas en alcanzar la cumbre del Monte Everest (8.848 m) sin utilizar oxígeno suplementario.

    Con ello lograron superar una barrera que, hasta entonces, se consideraba fisiológicamente imposible: sobrevivir y rendir por encima de los 8.500 metros, en plena “zona de la muerte”, sin apoyo artificial de oxígeno.

    Más que una hazaña deportiva, aquello fue una demostración brutal de voluntad humana. Un momento en que dos personas decidieron enfrentarse al límite absoluto del cuerpo y descubrir que, quizás, ese límite estaba un poco más allá de lo que el mundo creía posible.

    Reinhold Messner y Peter Habeler.
    Reinhold Messner y Peter Habeler.

    Ahora, volviendo a mi humilde realidad de los mortales y del tema de este blog. Mientras le daba el pegue a estos cuatromiles senti nuevamente ese estado de flow, que es un concepto de la psicología propuesto por Mihaly Csikszentmihalyi.

    En ese estado, la atención se vuelve tan intensa y tan bien sincronizada con la acción que ocurren algunas de estas cosas:

    • La percepción del tiempo parece distorsionarse. Aveces parece ir más lento o más rápido.
    • El cuerpo actúa casi de forma automática, sin necesidad de “pensar” cada movimiento. 
    • La mente deja de interferir con dudas o análisis excesivo. 
    • La acción y la percepción se sienten unificadas: ves – reaccionas – te mueves, sin pausas conscientes.

    Cuando vivo ese estado, es como si mi cuerpo y mis piernas se movieran en base a lo que mis ojos ven. Y mientras mis ojos encuentren un camino para avanzar, el cuerpo seguirá sin detenerse, sin sobrepensar, sin dudas, solo con confianza y libertad total.

    Tal vez por eso amo tanto esto: porque es como ser libre de verdad, sin miedo, sin fricción interna, solo fluyendo con el presente total. En ese instante todo se siente más ligero, más natural, como si no hubiera nada más que la naturaleza y mi cuerpo en movimiento. Es una sensación de seguridad profunda, como si el mundo dejara de ser algo que tengo que controlar y pasara a ser algo con lo que simplemente bailo. “Quizá por eso creo, con tanta firmeza, que subir montañas es hermosamente simple.”

    Desayunando en una de las pirqas de los andes, en el cordon de San Francisco, entre La mina Los Bronces y Yerba Loca. 
El término pirqa o pirka que proviene del quechua y aimara significa pared o muro de piedra. Estas estructuras de piedra fueron utilizadas por culturas preincaicas y el Imperio Inca.
    Desayunando en una de las pirqas de los andes, en el cordon de San Francisco, entre La mina Los Bronces y Yerba Loca.
    El término pirqa o pirka que proviene del quechua y aimara significa pared o muro de piedra. Estas estructuras de piedra fueron utilizadas por culturas preincaicas y el Imperio Inca.

    Me gusta buscar 4 miles para ascender en estilo mountain running. En Chile existen muchísimos y estos suelen ofrecer las condiciones ideales para este tipo de deporte. Generalmente están alejados, con entretenidas secciones técnicas pero también con tramos donde se puede correr con fluidez. Muchos de ellos tienen solo un par de ascensos, otros no tienen ascensos o rutas definidas, lo que abre la posibilidad de explorar.

    En mi oficina tengo mapas en las paredes, por lo que cuando quiero proponerme un objetivo, siempre recurro a esos mapas físicos. Creo que en ellos aún se conserva algo del romanticismo clásico de la exploración: esa forma lenta y atenta de imaginar el territorio antes de poner un pie en el, de seguir con los dedos las quebradas, las crestas y las cumbres, como si ya se estuviera allí.

    En los últimos años también he utilizado el valioso libro Cumbres de Chile, Valle del Mapocho, que me regaló su autor, mi amigo Francisco Boetsch, un libro hermoso, muy educativo y que pone en valor el patrimonio andino.

    En conjunto, estos elementos no solo sirven para planificar rutas, sino que alimentan una forma más profunda de entender la montaña: como un espacio abierto, indómito y siempre dispuesto a ser reinterpretado en cada ascenso.

    Mi oficina es como un templo sagrado. Acá nacen y toman forma muchas de las ideas de juego. 
Photo: Machu
    Mi oficina es como un templo sagrado. Acá nacen y toman forma muchas de las ideas de juego.
    Photo: Machu
    Mi escrito en el libro Cumbres de Chile, Valle del Mapocho, del capo Francisco Boetsch.
    Mi escrito en el libro Cumbres de Chile, Valle del Mapocho, del capo Francisco Boetsch.

    Así es como surgieron varios de los FKT`s, nuevas rutas y hasta un primer ascenso en Yerba Loca. Y así también nacieron estos nuevos 4 miles para mí.

    Nunca había explorado este valle y fue una verdadera sorpresa: el potencial es enorme.

    Partí con el Cerro Klemm, del que jamás había oído hablar. Me motivé mirando el mapa y luego busqué información en Andeshandbook, donde mencionaban una ruta normal de 2 días de itinerario. Pero el plan, como casi siempre, era hacerlo en solitario y por el día.

    Salí a las 8 AM desde el estacionamiento de Valle Nevado y me lancé directo al valle del río Cepo. Ya en lo profundo del valle empalmé con la Quebrada Los Arenales y desde ahí seguí por la ruta normal.

    La subida tiene una pendiente constante que no da descanso, pero el valle compensa todo: cascadas, grandes paredes y una sensación de aislamiento increíble.

    Cuando estaba llegando al filo cumbrero, el que debía recorrer de norte a sur para alcanzar la cumbre, miré hacia el norte, hacia la profundidad de las montañas, y ese filo me dejó completamente hechizado. Había algo en esa línea de roca y vacío que me llamaba con fuerza.

    Y aunque sabía que recorrerlo significaba alejarme de la verdadera cima, decidí regalarme ese momento. Disfrutar el flow y, por un instante, olvidarme de establecer el FKT.

    Fluí por el filo solo por el placer de sentirme ahí: profundamente vivo, rodeado de silencio y libertad.

    Luego retomé hacia el sur e hice cumbre en la verdadera cima. Un par de fotos y descenso por la misma ruta hasta Valle Nevado.

    Detuve el reloj en el estacionamiento.
    Auto – cumbre – auto: 8 horas · 20,5 km · 2.500 m D+

    Cumbre Cerro Klemm 4.007 metros.
    Cumbre Cerro Klemm 4.007 metros.
    Track y data del recorrido total.
    Track y data del recorrido total.
    Track del filo cumbrero. La cumbre oficial es la que esta al inferior del track con el puto blanco.
    Track del filo cumbrero. La cumbre oficial es la que esta al inferior del track con el punto blanco.

    9 días más tarde me lancé a explorar los otros dos cuatromiles que seguían por el cordón en dirección sur: el Manantial (4.112 m) y el Laguna (4.120 m).

    El plan era similar: en solitario y por el día. Pero esta vez quería hacer ambas cumbres en el mismo pegue y, además, abrir una ruta nueva. Nuevamente partí a las 8:00 AM, aunque ahora desde el estacionamiento de la curva 7 de Valle Nevado. Me lancé por la normal hasta lo profundo del valle para luego comenzar el ascenso real por la Quebrada Angosta.

    Esta quebrada es brutal: sin ruta marcada, con pendiente constante y terreno muy suelto. Mucho más cerrada que la Quebrada Los Arenales y bastante más sombreada durante esta época, por lo que había bastante hielo.

    Quebrada Angosta. Con mucho hielo en su cara sur durante todo el ascenso.
    Quebrada Angosta. Con mucho hielo en su cara sur durante todo el ascenso.

    Cuando llegué a lo que se conoce como el campamento base para el Capitán del Quempo, pude ver la cara del cerro Laguna y la línea que días antes había observado con binoculares desde el estacionamiento. Se veía muy entretenida porque era la línea directa, la “directísima”, como me gusta llamar a este tipo de rutas: mirar la cumbre desde el pie de vía y simplemente mandarle directo.

    Disfruté el pegue de principio a fin. Hubo trepadas donde había que estar muy atento, pero que al mismo tiempo me permitían moverme con fluidez hasta alcanzar la cumbre. La cumbre no era muy clara, ya que el filo tiene tres puntas de altura similar, así que decidí recorrerlo completo hacia el este para asegurarme de estar en la cumbre real.

    Cumbre Cerro Laguna 4.120 metros.
    Cumbre Cerro Laguna 4.120 metros.

    Una vez comprobado el punto más alto de la cumbre del cerro Laguna, me lancé por el filo hacia la siguiente montaña: el Manantial. Correr por ese filo fue hermoso. Hacia la izquierda se abría el Valle del Mapocho y, a lo lejos, la gran ciudad de Santiago; hacia la derecha, el Parque Nacional Glaciares de Santiago, en San José de Maipo.

    La cumbre del Manantial sí era más evidente. Había una pequeña lata que imagino contenía testimonios. Nunca me han gustado mucho las “cosas” en las cumbres: ni cajas, ni banderas, ni hitos, ni placas conmemorativas. No estoy en contra de ellas, creo que se debe respetar la historia, especialmente de los que se aventuraron primero, pero yo simplemente prefiero reservarme el hecho de usarlas.

    Cumbre cerro Manantial. 4.112 metros.
    Cumbre cerro Manantial. 4.112 metros.

    Mientras disfrutaba la cumbre un hermoso y juvenil caracara andino (Daptrius megalopterus) aterrizó muy cerca de mi y me acompañó durante un buen rato. Disfruté su presencia, agradecí el momento y me lancé montaña abajo para volver a casa.

    caracara andino (Daptrius megalopterus)
    caracara andino (Daptrius megalopterus)

    Mientras descendía sentí ese estado de flow, así que la línea que surgió no fue necesariamente la más apropiada, pero la disfruté de principio a fin.

    Detuve el reloj en el estacionamiento.

    Auto – Co. Laguna – Co. Manantial – auto: 8 horas 13 minutos · 19,4 km · 2.500 m D+ 

    Track y data del recorrido total del Cerro Laguna y el Cerro Manantial.
    Track y data del recorrido total del Cerro Laguna y el Cerro Manantial.
    Track de la directísima al Cerro Laguna (la cumbre es la inferior con el punto blanco) y sigue el recorrido por el filo hasta la cumbre cel Cerro Manantial.
    Track de la directísima al Cerro Laguna (la cumbre es la inferior con el punto blanco) y sigue el recorrido por el filo hasta la cumbre del Cerro Manantial.
    Aquí dibuje la linea del pegue. La directísima que sale desde Quebrada Angosta directo a la cumbre del Laguna y luego recorre el filo hasta la cumbre del Manantial. 
La cumbre del Klemm no se ve pero esta justo detras desde donde sale el sol. 
Photo de Carmen Wetzel en un dia de entrenamiento.
    Aquí dibuje la linea del pegue. La directísima que sale desde Quebrada Angosta directo a la cumbre del Laguna y luego recorre el filo hasta la cumbre del Manantial.
    La cumbre del Klemm no se ve pero esta justo detras desde donde sale el sol.
    Photo de Carmen Wetzel en un dia de entrenamiento.

    Nuevamente, estos juegos me recuerdan lo hermoso que es seguir explorando lo local. A veces no hace falta ir lejos para descubrir lugares nuevos y vivir aventuras épicas; basta con mirar el entorno con ojos curiosos y el corazón abierto.

    También me impresiona darme cuenta de todo lo que aún me queda por aprender de mí mismo, de cuánto puedo seguir creciendo y mejorando. Pero, de alguna forma, siento que he ido encontrando ese equilibrio entre el performance, los sueños y la simple alegría de salir a la montaña.

    Porque al final, más allá de los tiempos, las metas o el desempeño, lo que más disfruto es volver a sentirme como un niño que sale a jugar, libre y feliz, en medio de la naturaleza.

    Lleno de felicidad y de pimpinelas en la ropa.
Photo: Carmen Wetzel
    Lleno de felicidad y de pimpinelas en la ropa.
    Photo: Carmen Wetzel

    Le dedico estos pegues a mi querido abuelo, el Papi Lelo como le decíamos. Y agradecimiento especial a la Feña Rothmann, mi Kine y PF que me tiene en forma, sin lesiones y fresco a mis 40 años. También agradecimiento eterno a mi rucia Anja Struck por siempre aguantar mis escapes.

    Después de concretar proyectos como este viene una mini pausa, para escribir y compartir con las nuevas generaciones todo lo que he aprendido en el ultimo tiempo y lo que la vida me esta regalando en este presente mágico.

    Se vienen charlas y nuevos eventos con SAFE TRAILS FUN TRAILS. 

    Gracias a mis otras familias:

    Patagonia Chile, La Sportiva, Garmin, Sea To Summit, Carpas Tribu.

    Equipo utilizado

    Patagonia:

    Airshed Pro Pullover

    R1® Air Full-Zip Hoody

    Nano-Air® Light Hybrid Hoody

    Wind Shield Pants

    Endless Run Tights

    SnowDrifter Pack 20L

    Patagonia Trail Running

    La Sportiva:

    La Sportiva Cyklon Cross GTX

    La Sportiva Mountain Running

    Garmin:

    Fenix 8 Amoled

    InReach Mini 2

    Garmin Chile

    Sea To Summit:

    Colchoneta Ultralight XR

    Saco Saprk -18°C

    Sea to Summit Chile

  • Link Up: Pared de Jabbah & Placa Roja

    Link Up: Pared de Jabbah & Placa Roja

    Mountain Running and Multipitch Climbing.
    Una mañana de juegos en el playground andino.

    La creatividad no conoce límites, porque no depende de un recurso que se agote; surge de combinar experiencias, emociones y pensamientos de maneras nuevas. 
    Cada vez que alguien crea algo, abre caminos que otros pueden seguir, transformar o expandir.

    Ilustrando el Cajon del Maipo mientras imagino nuevos proyectos. Photo: Machu
    Ilustrando el Cajon del Maipo mientras imagino nuevos proyectos.
    Photo: Machu

    Como buen ñoño de la historia de la escalada y el montañismo local, corro y escalo con la memoria llena de huellas ajenas. Cada idea que surge no nace sola: viene arrastrando ecos de ascensos antiguos, de jornadas extensas, de decisiones tomadas en la delgada línea entre el cansancio y la lucidez. Pienso, por ejemplo, en las infinitas aventuras de Andrés Zegers, referente indiscutido para quienes admiramos a los atletas locales y sus incontables pegues en estilo rápido y ligero.

    Ilustrando e imaginando.
Photo: Machu
    Ilustrando e imaginando.
    Photo: Machu

    Este link up nació de las ganas de jugar, y desde esa pulsión íntima de explorarse a uno mismo, de explorar territorios nuevos y tensionar los propios límites. ¨He recorrido líneas más técnicas, más rápidas, más largas, más jugadas, mayormente en solitario. Pero este pegue tuvo otra textura. Porque fue como salir a jugar en compañía. Compartirlo con un amigo transformó la experiencia.¨ 

    Felipe Tapia Nordenflycht. Retratado por el lente de Carmen Wetzel
    Felipe Tapia Nordenflycht.
    Retratado por el lente de Carmen Wetzel

    Felipe es un amigo lleno de talento, alegría y positivismo. Además, tiene las condiciones físicas y técnicas ideales para este tipo de juegos. 

    Felipe encarna ese perfil que no es tan común: alguien que no solo tiene talento creativo, sino que además entiende que en industrias como la fotografía outdoor (y más aún la de escalada) lo que realmente marca la diferencia es la constancia, la capacidad de adaptarse y el profesionalismo en terreno. No es fácil abrirse camino ahí, menos siendo extranjero en Estados Unidos y en un nicho tan específico. Y aun así con todo lo logrado, Felipe mantiene siempre una actitud humilde y generosa con los demás. Por eso siento únicamente admiración y respeto por este cabro, que desde el principio demostró que sería una cordada de alto nivel.

    Amistad y hermandad pura. 
Photo: Carmen Wetzel
    Amistad y hermandad.
    Photo: Carmen Wetzel

    En enero de este año le había propuesto a Felipe intentar juntos establecer el FKT (Fastest Known Time) del Cerro La Polvadera de 3.738 metros, siguiendo una ruta que abrí años atrás en la directisima oeste. El objetivo era registrar el tiempo más rápido recorriendo esta ruta. En esos días Felipe se encontraba en mejor condición física que yo, dado que yo me hallaba justo entre temporada de expediciones a Antárctica y mi capacidad cardiovascular no estaba en su nivel óptimo. Por eso, su compañía fue una gran motivación para lograr un tiempo bastante decente.

    Logramos inscribir el FKT con un tiempo de 3 horas 28 minutos 04 segundos en el roundtrip por la Variante Oeste. Ambos disfrutamos muchísimo esa mañana y aprendimos uno del otro, lo que nos abrió las ganas de emprender más proyectos juntos.

    Del FKT al Polvadera.
Photo: Felipe Tapia
    Del FKT al Polvadera.
    Photo: Felipe Tapia

    Así fue que le propuse la idea de unir el mountain running y la escalada de multilargos en un solo pegue, como una forma unificada de explorar la montaña. La respuesta de Felipe fue inmediata: ¡ vamos ! 

    El Cajón del Maipo aparecía como el playground ideal. Un territorio generoso y salvaje, donde conviven grandes paredes, senderos infinitos y una belleza que no deja de ser frágil, constantemente tensionada por amenazas externas como la minería. Pero también un lugar vivo, sostenido por una comunidad que entiende y respeta su esencia.

    El plan en simple consistía en comenzar desde Vitamonti, en Lo Valdés; correr con todo el equipo de escalada hasta Pared de Jabbah; escalar en speed y en simultáneo; descender; correr hasta Placa Roja; escalar en speed y en simultáneo; descender; y correr una vez más hasta Vitamonti.

    La estrategia era simple: equipo mínimo, escalada en simultáneo, asumir riesgos y foco en la continuidad del movimiento. 

    Como siempre, yo intento poder orden, Felipe payaseando.
Photo: Carmen Wetzel
    Como siempre, yo intento poner orden, Felipe payaseando.
    Photo: Carmen Wetzel
    Preparando los fierros. 
Photo: Carmen Wetzel
    Preparando los fierros.
    Photo: Carmen Wetzel

    El equipamiento:

    1 cuerda de 65 metros 8,5 mm

    6 cintas express

    6 runners

    Rack simple del 0,3 a 2

    2 reversos

    2 micro traxion

    Para ambos: 500 cc de agua, 2 geles, 2 barritas, 2 gomitas + 1 chupon de manjar chileno para Felipe.

    Las alas de Vitamonti, desde aquí comenzamos.
    Las alas de Vitamonti, desde aqui comenzamos.

    Comenzamos corriendo a las 08:00 a.m. desde el estacionamiento de Vitamonti; específicamente, apretamos el botón de Start del cronómetro tocando las alas de Vitamonti.

    Amanecer desde Vitamonti.
Photo: Carmen Wetzel
    Amanecer desde Vitamonti.
    Photo: Carmen Wetzel

    Nuestra amiga Leito Calvo nos acompañó a modo de entrenamiento en los primeros 5 kilómetros de trail. En 1 hora estábamos a pie de vía de Pared de Jabbah, habiendo recorrido 8 kilómetros. Nos pusimos arnés, casco, el rack, cambiamos de zapatillas de trail a escalada, nos encordamos y comenzamos a fluir ahora en la vertical.


    En Pared de Jabbah yo lideré todos los largos escalando en simultáneo y con runouts tremendos, ambos estábamos en un flow state y todo salió mejor de lo planeado. Yo la estaba pasando genial, era como si no hubiese habido una transición entre el trail y la escalada, el trail se desdibujó y de repente estaba escalando, pero no había ruptura, simplemente la cosa se había puesto más vertical, por ende más concentrado en el presente, en la precisión y la técnica, pero con movimientos naturales y con una sonrisa en la cara que no me la quitaba ni un susto. Hicimos cumbre, tomamos un trago de agua, bailamos una cumbia patagonica, nos cambiamos de zapatillas de escalada a zapatillas de trail, guardamos el equipo en las mochilas y corrimos cerro abajo regresando a Vitamonti.

    Hicimos 3 horas Vitamonti – Pared de Jabbah – Vitamonti.

    Llegamos a Vitamonti y las chicas nos estaban esperando con agua, fruta y con el rack de trad. Metimos los fierros en la mochila y seguimos corriendo hasta el pie de via de Placa Roja.

    Felipe metiéndole glucosa con un clásico chupon manjar chileno.
    Felipe en la transición metiéndole glucosa con un clásico chupon de manjar chileno.

    Una vez en Placa Roja, repetimos ritual, Nos pusimos arnes, casco, el rack, cambio de zapatillas, nos encordamos y comenzamos a fluir una vez más en la vertical. 

    Equipándonos a pie de vía de Placa Roja. Photo: Carmen Wetzel
    Equipándonos a pie de vía de Placa Roja.
    Photo: Carmen Wetzel

    En Placa Roja, Felipe lideró todos los largos con un estilo absolutamente agresivo y de alto compromiso: corrió por la pared; en algunos largos metió solo un seguro, en otros nada entre reunión y reunión. 

    Recuerdo que iba escalando de segundo, concentrado en ejecutar cada paso con precisión para no caer y empujar a Felipe, pero moviéndome como si corriera por la pared, deteniéndome únicamente para limpiar el rack, pero no veía nada de nada. Metro tras metro, la cuerda corría limpia, sin un solo punto intermedio que desmontar. De repente, llegué a otra reunión sin haberme topado con ningún seguro durante toda el largo. Pensé: “¡Este mono está loco!” Pero, al mismo tiempo, sonreía con emoción al darme cuenta de que no se trataba solo de arriesgar para ir más rápido; se trataba de la confianza que Felipe tenía en sí mismo y en mi escalada al saber que yo escalaría con precisión al igual que él.  Así fue que en al menos 4 largos, es decir, la mitad de la escalada, Felipe solo chapó las cadenas de las reuniones mientras nos moviamos en simultaneo como si fueramos uno. Que lujo de confianza en equipo !

    Felipe listo para fluir en la vertical.
Photo: Carmen Wetzel
    Felipe listo para fluir en la vertical.
    Photo: Carmen Wetzel
    En medio de la pared. 
Photo: Carmen Wetzel
    En medio de la pared.
    Photo: Carmen Wetzel

    Hicimos cumbre mientras nuestra amiga, la fotógrafa alemana Carmen Wetzel, volaba el dron registrando el abrazo de cumbre.

    Cumbre ! una roca de 1x1.
Photo: Carmen Wetzel
    Cumbre ! un bloque de roca de 1×1.
    Photo: Carmen Wetzel

    El descenso que planeábamos hacer por Placa Roja consistía en evitar la misma cara que habíamos escalado, por el filo norte, ya que presenta demasiados roces para la cuerda. Por ello, buscamos un anclaje por el filo sur, más vertical y, por lo tanto, más limpio para rapelar y, sobre todo, más rápida. Sin embargo, no lográbamos ver el siguiente anclaje, lo que nos impedía saber si la única cuerda que llevábamos alcanzaría el largo necesario.

    Al no tener certeza absoluta de que la cuerda nos daría, decidimos priorizar la seguridad antes que la velocidad, por lo que finalmente hicimos todos los rapeles horribles del filo norte. Además, optamos por no rapelar en simultáneo debido a los bloques y al enorme zigzag que presenta la ruta, lo que nos tomó más tiempo del deseado.

    Pero todo salió bien: ya estábamos nuevamente a pie de vía. Esta vez, corrimos de regreso a Vitamonti con gran parte del equipo puesto, casi sin sentir el peso, impulsados por algo más fuerte.

    Estábamos muertos de sed, pero con el ánimo por las nubes: felices por estar cerca del desafío cumplido, por estar sanos y por el tremendo goce que esta actividad nos estaba regalando.

    Ya en el camino. Un trago de agua y a correr una vez más. 
Photo: Carmen Wetzel
    Un trago de agua y a correr una vez más.
    Photo: Carmen Wetzel
    Simplemente gozando.
Photo: Carmen Wetzel
    Simplemente gozando.
    Photo: Carmen Wetzel
    Una fortuna correr con estos paisajes. Placa Roja en el fondo superior derecho.
Photo: Carmen Wetzel
    Una fortuna correr con estos paisajes. Placa Roja en el fondo superior derecho.
    Photo: Carmen Wetzel
    Abrazo con el partner de juegos.
Photo: Carmen Wetzel
    Abrazo con el partner de juegos.
    Photo: Carmen Wetzel
    Terminado el juego. Felices, ya con ganas de jugar denuevo.
Photo: Carmen Wetzel
    Felices, ya con ganas de probar denuevo.
    Photo: Carmen Wetzel

    Llegamos al estacionamiento de Vitamonti, tocamos las alas como si de un juego se tratara, porque de eso se trataba: de jugar. Apreté el botón de Stop del cronómetro:

    06 horas, 17 minutos, 07 segundos.

    Habíamos recorrido 20,62 kms.

    Escalado 11 largos.

    Hecho 1.259 metros de desnivel.

    No es un secreto que los tiempos de estas actividades importan; somos deportistas y nos apasiona el performance. Por eso nos motiva volver, ya que creo que este tiempo se puede reducir significativamente mejorando algunas transiciones y evitando los rápeles por el filo norte. Considero que de esta manera se podrían rebajar esa 1 hora y 17 minutos, dejando incluso la actividad completa en unas 5 horas.

    Leito Calvo sirviéndonos el café de la mañana. 
Photo: Carmen Wetzel
    Leito Calvo sirviéndonos el café de la mañana.
    Photo: Carmen Wetzel

    Habíamos salido de Vitamonti a las 08:00 y regresamos a las 14:17, justo a tiempo para disfrutar del almuerzo que la Leito nos había preparado. Esta experiencia nos hizo reflexionar sobre cómo, con suficiente motivación, es posible lograr mucho en apenas una mañana. En una mañana de juegos en el parque de diversiones.

    Pienso en el potencial de este tipo de actividades. Tenemos una geografía extraordinariamente única y bella, donde cada valle, cada montaña y cada río parecen contar una historia propia. La exploración local debiese estar primero; no hace falta viajar lejos para encontrarse con lo inesperado. A menudo buscamos experiencias epicas lejos de casa y nos olvidamos de que nuestro entorno cercano ya ofrece maravillas únicas. 

    Además, explorar localmente tiene ventajas concretas:

    1. Sostenibilidad: Menos transporte significa menor huella de carbono. 
    2. Economía local: Apoyas a negocios y comunidades de tu región. 
    3. Conexión cultural: Descubres historias, tradiciones y leyendas que no aparecen en guías internacionales. 
    4. Accesibilidad: Puedes experimentar la naturaleza sin necesidad de grandes inversiones de tiempo o dinero.
    Felipe apuntando al imponente Morado.
Photo: Carmen Wetzel
    Felipe apuntando al imponente Morado.
    Photo: Carmen Wetzel
    Valle del Maipo.
    Valle del Maipo.
    La Leito, amiga querida que nos preparo el cafeé de la mañana y nos tenía el almuerzo listo a nuestro regreso. 
Photo: Carmen Wetzel
    La Leito, una maquina del trail nacional y amiga querida que nos preparo el café de la mañana y el almuerzo a nuestro regreso.
    Photo: Carmen Wetzel
    Track del circuito.
    Track del circuito.
    Vitamonti, gracias por ser nuestro mejor Base Camp.
    Vitamonti, gracias por ser nuestro mejor Base Camp.

    Gracias a los de siempre:

    Garmin

    Patagonia

    La Sportiva

    Sea To Summit

    ¨Sigamos jugando, creando y explorando juntos, mientras ponemos en valor nuestro territorio y nuestra cultura.»

    https://www.carmenwetzel.com

    https://www.felipesh.com

    https://www.vitamonti.cl

  • REVIEW: M10® Anorak Patagonia

    REVIEW: M10® Anorak Patagonia

    La mejor tercera capa minimalista para alpinismo y mountain running técnico.

    Ganadora del premio ISPO.

    En entrenamiento invernal testeando la M10 Anorak

    Siguiendo el mantra «Cuanto más sabes, menos necesitas», esta chaqueta alpina minimalista que prioriza el movimiento es el siguiente paso en protección impermeable y transpirable contra las tormentas, y está fabricada sin PFAS añadidos intencionadamente. Fabricada en una fábrica con certificación Fair Trade Certified™.

    Este año me llegó la M10 Anorak de Patagonia, la que estado usando en diferentes proyectos, y el rendimiento ha sido excepcional. En el ascenso al Altar Falso me arrastré con ella por canalones de hielo y roca sin daños e hice varios vivacs sin colchoneta, sin molestias.

    Usando la M10 durante el ascenso invernal en solitario por el dìa al Altar Falso 4.549 m.

    Puedes leer el relato completo aquí: https://chrismadridserrano.com/blog/altar-falso-en-26-horas

    Origen de su nombre:

    M10 hace referencia a la graduación de dificultad en la escalada mixta, es decir, escalada en rutas de roca, hielo y desplomadas. 

    M se refiere a Mixta, al ser una escalada que transcurre entre roca y hielo, para lo que se requiere habilidades y técnicas en ambos terrenos. 

    10 se refiere a la dificultad, dentro de una escala que inicia en el 1 y que hoy en día alcanza hasta el 12. En este caso una ruta de M10 es desplomada y para la que se requieren movimientos de mucha fuerza, generalmente sin descansos entre roca y hielo.

    Historia: 

    El primer modelo de esta chaqueta se lanzó alrededor de 2010 y en ese entonces ya era una chaqueta revolucionaria, luego vinieron nuevas actualizaciones que la hicieron aún mejor. Yo tuve mi primera versión en 2013, la que he usado hasta ahora en muchas escaladas y que aún conservo conmigo. Está llena de parches, los que me traen hermosos recuerdos de infinitas aventuras.

    Mi primera M10 del 2013

    Durante muchos años patagonia dejó de confeccionarla, pero como dicen “lo bueno se hace esperar”. En 2023 luego de años de revisión de detalles, pruebas de campo, mejora en los materiales, patagonia lanza nuevamente al mercado la M10, es así que en 2023 la M10 fue ganadora del premio Ispo, que es un reconocimiento a los productos innovadores, de alto rendimiento y ecológicos. 

    Este 2025 me llegó la M10 Anorak que es la versión más ligera, la que se adapta perfectamente a mis necesidades para el mountain running más técnico. Usualmente uso la Houdini, pero cuando debo colocarme el arnés y las condiciones climáticas se tornan más crudas, aparece la M10 Anorak para hacer el trabajo duro y sucio. 

    Mountain Running en el primer* ascenso al Cerro La Fortuna 4.641 m

    Materiales: H2No® Performance Standard shell: 3 capas. Nailon 100% reciclado.

    Fit: Slim Fit. Yo siempre uso talla S en Patagonia (mido 1,75 cms y peso 60 kilos). Sin embargo al ser Slim Fit esta vez elegí la talla M, de este modo puedo usarla con alguna segunda capa sintética o pluma debajo sin perder movilidad. 

    Peso: 275 gramos (Talla M)

    Lo mejor de esta chaqueta:

    • Su peso, solo 275 gramos, para ser una tercera capa impermeable eso es una pluma. 
    • La libertad de movimientos que te permite hacer, ya que generalmente las terceras capas son rígidas, en este caso la M10 es pura libertad y comodidad para escalar o correr.
    • Resistente a la abrasión. Puedes arrastrarla sin miedo contra la nieve, el hielo y la roca.
    • Su cierre bi direccional permite obtener ventilación cuando más lo necesitas. Este es para mi un punto fundamental, especialmente cuando me muevo rápido en climas fríos, ya que al transpirar requiero más ventilación, por lo que puedo abrir el cierre desde el pecho y al mismo tiempo mantener mi garganta protegida.
    • Un bolsillo con el tamaño perfecto para guardar tus guantes, barritas, teléfono, etc.
    • Ese mismo bolsillo te permite guardar la chaqueta dentro de si misma y con un bucle que puedes mosquetonear y colgar de tu arnés. 
    • El cordón de la cintura no molesta al hacer vivac ya que está estratégicamente puesto pensado en ello.
    • Capucha compatible con casco, tamaño justo sin quitar visibilidad y comodidad en el menton.
    • Hecha en una fábrica certificada por Fair Trade
    • Finalmente lo mejor es que está hecha libre de PFAS. 

    Los PFAS son un grupo de más de 12,000 químicos que repelen el agua y el aceite, utilizados en ropa técnica para impermeabilidad y durabilidad, pero que son conocidos como «químicos eternos» porque persisten en el medio ambiente, siendo altamente nocivos y contaminantes.

    Si quieres saber más de los PFAS y de como patagonia logró este 2025 ser 100% libre de PFC y PFAS en toda la línea de productos, ingresa al siguiente link:

    https://cl.patagonia.com/pages/libre-de-pfc

    Peso de solo 274 gramos en la talla M.
    Medida del bolsillo 22 cms.
    Capucha con la medida perfecta para el casco.
    Guardada en su propio bolsillo y con el bucle para colgar al arnes.
    Cierre bi direccional.
    Reflector RECCO® incorporado.
    El cordón de ajuste de la cintura está estratégicamente instalado de manera de no molestar en las caderas al hacer vivac estando acostado de lado.
    La M10 es un item esencial en mi equipamiento.

    Desde el primer uso, los detalles de esta chaqueta evidencian que cada elemento de su diseño y confección ha sido concebido por escaladores y para escaladores. El sistema de ajuste en la cintura es algo excepcional, un detalle que solo se aprecia plenamente si eres escalador y has tenido experiencias vivaqueando en condiciones incómodas con otras chaquetas.

    El peso, la respirabilidad, la resistencia a la abrasión y los detalles en su diseño y fabricación hacen de la M10 la tercera capa perfecta para el nuevo alpinismo y el mountain running técnico. 

    “Podrías jugar al baloncesto con esta prenda y el dobladillo no se subiría” Kelly Cordes, Patagonia Field-Testing Coordinator and Athlete.

    Encuentrala aquì:

    www.patagonia.cl/products/85880-chaqueta-impermeable-hombre-m10-r-anorak

  • SAFE TRAILS FUN TRAILS

    SAFE TRAILS FUN TRAILS

    Primera versión en el Día de los Cerros 2025. Un día muy especial con la comunidad.


    He pasado tantas horas en solitario escalando o corriendo en la montaña que he tenido mucho tiempo para pensar, especialmente porque nunca voy a la montaña con música.

    He hecho actividades de más de 26 horas continuas en completa soledad, donde he podido hablar conmigo mismo, escucharme, felicitarme cuando he logrado un objetivo o criticarme duramente cuando he fracasado en algún proyecto, pero es así como he podido reflexionar, crear y crecer.

    Foto del partner Nico Gantz en Yerba Loca.

    En uno de esos tantos ascensos es que me puse a pesar en la problemática de los accidentes en la montaña o en áreas naturales. Tratando de comprender porque ocurren y preguntándome cómo es posible que hayan personas que se pierdan en cerros como el Cerro Manquehue, un cerro que está en medio de la ciudad. 

    Foto del partner Felipe Tapia en El Morro Guayacan.

    En nuestra cultura es común que te enseñen a darle la espalda a la montaña, que te digan que es peligrosa y que no te arriesgues. Pero yo no creo en lo absoluto que la montaña quiera hacernos daño, es más, cuando estoy allá arriba soy un punto diminuto y probablemente insignificante, sin embargo me siento parte del entorno, por lo que pensar que la montaña intencionalmente quiere hacerme daño, honestamente me parece ridìculo. Es por eso que no me gusta cuando en artículos o en la literatura se califica a ciertas montañas como “la montaña asesina”, como es el caso del Nanga Parbat, atribuyéndole así la responsabilidad a la montaña y no a nosotros mismos que nos fuimos a meter ahí. 

    En lo personal creo que más peligrosos podemos ser los seres humanos si nos aproximamos a ellas sin preparación, sin respeto y cometiendo acciones temerarias. Sí creo que las montañas son divinidades, entidades vivas, que están en constante movimiento y transformación, por lo que los riesgos sí existen. Pero debemos ser nosotros los responsables de asumir o disminuir esos riesgos.

    Foto del partner Nico Gantz en el cerro La Paloma.

    Siendo Chile un país de montañas, creo que nuestra aproximación a estas debiese ser completamente distinta a la realidad que tenemos hoy. Somos un país privilegiado en ese sentido. Atletas, skiadores, montañistas, corredores y escaladores de todo el mundo vienen a entrenar a nuestras montañas, por lo que enseñar a admirar y respetar nuestra cordillera debiese ser una visión de país.

    Es bajo esa perspectiva que mientras reflexionaba sobre el problema me di cuenta que en vez de profundizar demasiado en culpar o buscar responsables, debía concentrarme en buscar una solución. 

    Y un mundo actual tan polarizado donde la critica, la búsqueda de excusas y culpar a otros se ha hecho costumbre, sentí la motivación a ser parte de la solución. Es por eso que el lema es SAFE TRAILS FUN TRAILS: Seamos parte de la solución. 

    Foto: José Luis González.

    Siempre he sido un soñador, cuando me imagino algo, tengo la capacidad de visualizar una completa película de lo que será aquello que estoy imaginando, puedo ver caras, sonrisas, incluso sentir las texturas y olores de mi ropa, de las flores, del aire y de la tierra. Es algo mágico. Por eso tenía una idea de lo que sería este evento de lanzamiento, pero no imaginé que sería tan especial. 

    Foto: José González.

    La creación de este proyecto y en particular de este evento fue el ejemplo perfecto para demostrar lo importante que son las comunidades, ya que a pesar de que toda la planificación, gestión y desarrollo fue completamente auto-gestionada, porque trabajé solo y con recursos de mi bolsillo, sin mi partner Anja, mis amigos y auspiciadores no lo podría haber logrado.  

    Tenía la idea, ahora había que desarrollarla y lanzarla. Justo cuando estaba en ese proceso de desarrollo me llegó la invitación para ser anfitrión en el Día de los Cerros de la Fundación Cerros Isla. Una organización sin fines de lucro que promueve la transformación de los cerros isla como fuente de capital natural, cultural y social para toda la ciudadanía, y que todos los años organiza esta celebración en torno a los cerros isla. 

    El 2024 yo había participado como anfitrión junto a Patagonia Chile, impartiendo una charla y luego realizando una salida de trail running en Concepción. Fue una experiencia muy reveladora, ya que ahí me di cuenta de la necesidad de las personas de salir, de compartir y de proteger los espacios naturales en torno al deporte, en este caso a través del trail running, pero que muchas veces no saben como comenzar.

    Así que una vez que me llegó la invitación para ser anfitrión en la versión de este año 2025, se me prendió la ampolleta y pensé en que sería muy buena idea lanzar mi iniciativa en esta celebración ya que calzaba justamente con la visión y la misión del Día de los Cerros. 

    Me inscribí como anfitrión y comencé a trabajar para que resultara perfecto. Le presente la idea a mis auspiciadores quienes con mucho entusiasmo se sumaron con todo. Patagonia, Garmin, La Sportiva, Sea To Summit y Carpas Tribu estaban arriba !.

    Tenía la idea, ahora había que pensar en el lugar, y para mí no había duda de que tenía que ser en el Parque Yerba Loca, ya que es un lugar muy especial para mí, donde he podido desarrollar gran parte de mi carrera deportiva. Así que me contacté con la administración del parque para invitarlos a patrocinar el proyecto. Recibieron la invitación con entusiasmo, abriéndonos las puertas del parque, facilitándonos las instalaciones y otorgándonos los tickets de entrada para los asistentes.

    Foto: Carmen Wetzel. En un feliz dìa de entrenamiento en Yerba Loca.

    El lunes 06 de octubre se abrieron las inscripciones y ese mismo día se agotaron los cupos. Eso me motivo muchísimo. 

    Los días siguientes fueron de mucho trabajo para hacer que la experiencia fuera inolvidable para cada participante, pero lo más importante para mi era que cada asistente se quedara con algo en su memoria, algo que pudiera aplicar cada vez que saliera a la montaña, para si mismo o para compartir con otros. 


    Una vez que tenía el contacto de todos los inscritos armé un grupo de Whatsap para coordinar la actividad con ellos. Y una de las cosas más lindas del grupo fue que noté inmediatamente el cariño de cada uno y por sobre todo el compromiso, lo que se vio reflejado en la asistencia del día 19, llegaron todos y muy puntuales. 

    Para mí era super importante que fuera un grupo pequeño, primero para minimizar nuestro impacto, y por otro lado para poder conocer a cada uno de los participantes, sus experiencias de vida, sus motivaciones, que es lo que los conecta a este estilo de vida en las montañas y porque creyeron en este proyecto.

    Así comenzamos la primera parte de la jornada con un conversatorio, en el que pudimos conocernos todos y en donde salieron cosas muy lindas, historias de vida muy similares y otras muy opuestas, lo que permitió que se formara un grupo muy especial, diverso en edades, estilos, pero todos con la misma motivación, la de aprender y hacer comunidad.

    Foto: José Luis González.

    Luego pasamos a la capacitación de Planificación 3×3, No Deje Rastro, fichas medicas y entrega de kits. Esa hora se nos pasó volando. 

    Foto: José Luis González.
    Foto: José Luis González.
    Foto: José Luis González.
    Foto: José Luis González.

    Luego nos fuimos a correr al cerro. En el grupo habían corredores con mucha experiencia y otros que estaban introduciéndose en el deporte. Algunos más rápidos, otros más lentos, aun así nos mantuvimos todos juntos de principio a fin. Eso me demostró una vez más la calidad de personas que había en el grupo, confirmándome que la motivación de cada uno era aprender de otros y de hacer comunidad. 

    Foto: José Luis González.
    Foto: José Luis González.
    Foto: José Luis González.

    Llegamos a la cumbre y ahí tuvimos momentos muy especiales. Los asistentes concursaron por los premios de Garmin, hicimos preguntas de conocimiento y compitieron en una carrera simbólica de 100 metros verticales. 

    Foto: José Luis González.

    Nos reímos y nos emocionamos.

    Uno de los premios era un cupón de $100.000 de Garmin, y cuando tocaba concursar por el, se me ocurrió la idea de compartir la historia de Natalia Guiavelli, quien es Jefa de Guardaparques de Yerba Loca y que estaba ahí como asistente, a quien le pregunté si me permitía compartir su historia con el equipo. La Naty había sufrido hace pocas semanas el robo de su equipo de montaña desde su camioneta, incluido su InReach de Garmin. Así que una vez que compartí la historia propuse que diéramos ese cupón a la Natalia para que pudiera renovar su equipo. Todos apoyaron la propuesta con entusiasmo. Comprobando una vez más que estábamos haciendo comunidad. 

    Foto: José Luis González.
    Foto: José Luis González.
    Foto: José Luis González.

    Cerramos la cumbre con una foto de equipo y procedimos a descender. 

    Llegamos todos juntos, sanos y a salvo a Villa Paulina, unas palabras de cierre y despedida. 

    Yo estaba con el corazón lleno de felicidad ya que había salido todo bien y había cumplido con el propósito. 

    Quiero agradecer enormemente al fotógrafo Josè Luis González, un seguidor de Instagram que cuándo supo de SAFE TRAILS FUN TRAILS me escribió para ofrecerme ser el fotógrafo para esta actividad, solo por la buena onda. Todas las fotos pertenecen a él, y que como pueden ver, captaron la esencia del evento. 

    Agradecer a mi amigo Rafael Olavarria de NOLS Patagonia por regalarnos tarjetas de No Deje Rastro para cada participante.

    Agradecer especialmente a la Administración de Yerba Loca, a Nicolas Vigil, Natalia Guiavelli y Benjamin Astudillo por haber sido anfitriones de esta iniciativa. Gran parte de los participantes no había ido nunca al parque y sé que quedaron enamorados de este parque al igual que yo. Gracias al equipo de Outlife por el tremendo trabajo que hacen en este Santuario. Y también a la Municipalidad de Lo Barnechea por proteger este espacio tan importante para esta cuidad.

    Gracias a mis auspiciadores que no solo apoyaron mi idea sino que aportaron con hermosos regalos para los participantes. Especial agradecimiento a Benjamin CarvalloSerkan Devlen de Patagonia, a Andrea Hartung y Manuela Mayne de Garmin y a Fede Maiz de Carpas Tribu.

    Y finalmente gracias a cada uno de los miembros de la primera versión de SAFE TRAILS FUN TRAILS.

    Vicente Gonzalez
    Sebastián Pavez
    Ignacio Pedrals
    Juan Emilio Gatica
    Rodrigo Morales
    Bernardita Ramírez
    Osvaldo Bustos
    Marcelo Pino
    Felipe Sáez Valdés
    Cristian Barra
    Francisco Méndez
    Agustin Araneda
    Marcelo Morales
    Anja Struck
    Leonor Calvo
    Macarena Correa
    Natalia Guiavelli

    Foto: José González.
  • Safe Trails Fun Trails

    Safe Trails Fun Trails

    Una forma de retribuir a la naturaleza y a las comunidades, y ser un aporte en la solución ante la problemática de los accidentes en áreas naturales.

    Accidentes en áreas naturales

    Cuando existe una problemática, existen dos opciones: ser parte del problema o ser parte de la solución. Y si crees que existe una solución, entonces tomar acción es una responsabilidad. También puedes ignorar el problema, pero las sociedades han logrado prevalecer cuando sus individuos actúan con empatía y generosidad incluso cuando creen que el problema les es ajeno.

    Safe Trails Fun Trails nace como un deber, ya que creo firmemente que quienes nos dedicamos a cualquier actividad en la naturaleza tenemos la misión no solo de proteger y defender el medio ambiente, sino que, además, tenemos una responsabilidad más amplia, que implica en cierto modo dar algo a cambio y con ello aportar a la naturaleza y a las comunidades.

    Bajo esa perspectiva es que como deportista, guía y defensor ambiental tengo no solo el deber de practicar con el ejemplo, sino que además me siento con la responsabilidad de aportar en la difusión de buenas prácticas en áreas naturales a través de la educación deportiva y ambiental.

    Así como pueden ser múltiples las causas de un problema, también puede haber múltiples soluciones. Sin embargo, creo que no hay herramienta más poderosa que la información, esa que obtenemos de otros, de nuestras experiencias y que luego traspasamos a los demás, a veces simplemente actuando con el ejemplo. Aunque no siempre es fácil dar el ejemplo, especialmente haciendo lo que hago, saliendo constantemente de la seguridad y de mi zona de confort. Pero ha sido así cómo he podido conocerme mejor, exponiéndome para conocer la naturaleza y sus potenciales riesgos.

    No se trata de asumir la responsabilidad por los accidentes de terceros, se trata de tomar acción en la búsqueda de soluciones al problema.

    Así es como nace Safe Trails Fun Trails, como una forma de dar algo a cambio y con ello aportar en la solución de la problemática de los accidentes en la montaña.

    Pronto será el lanzamiento de esta iniciativa con una actividad especial, un conversatorio y una clínica de trail running.


    El excursionismo es una de las prácticas deportivas más comunes y con mayor auge entre los chilenos. Lamentablemente, de la mano con el incremento en esta práctica deportiva, también ha habido un aumento en los accidentes.

    Con el transcurso del tiempo, y a pesar de los intentos por parte de las autoridades de educar y prevenir las conductas arriesgadas de quienes deciden realizar este tipo de actividad deportiva, los accidentes siguieron ocurriendo. De hecho, “solo en la región metropolitana, se realizaron más de 70 operativos en montaña el año 2022, y el 2023, 58 operativos”.

    En este sentido, existe una relación causal directa entre gran parte de los accidentes que se van produciendo y la imprudencia de los excursionistas que se exponen a situaciones de riesgo.

    La gravedad de la situación recae en que cada rescate implica la movilización de un gran número de recursos y de personal capacitado.

    En el año 2016, CONAF señalaba que las multas dispuestas por la ordenanza municipal no alcanzaban a cubrir la verdadera envergadura de los hechos. En palabras de Héctor Correa, director regional de la Corporación Nacional Forestal “(la multa) es casi simbólica y no cubre en nada el esfuerzo que se tiene que hacer para traer a estas personas sanas y salvas hasta la administración» […] «el costo mínimo de rescatar a una persona en La Campana es de entre $3.500.000 y $5.000.000».

    Ahora bien, la situación no es desconocida a nivel comparado, ya que en países como España las autoridades han determinado que los excursionistas negligentes que “deban de ser rescatados por los equipos de salvamento de la Generalitat deberán abonar el coste de los trabajos”.

    En este sentido, el presente proyecto de ley en Chile busca regular criterios de imprudencia temeraria en la que podrían incurrir excursionistas que posteriormente deban ser buscados o rescatados por equipos de rescate, y fijar una multa, que sería consecuencia de este actuar imprudente, y la forma de hacerla efectiva por parte de los Juzgados de Policía Local.


    PROYECTO DE LEY

    “Artículo 1°. Objeto. La presente ley tiene por objeto sancionar la imprudencia temeraria en el caso en que un excursionista o senderista o grupos de ellos, que requieran ser auxiliados por equipos de rescate. La imprudencia temeraria incluye conductas tales como no vestir la ropa o el calzado adecuado, no portar equipamiento de protección, hidratación o alimentación, no planificar la ruta, en caso de ser un visitante no hacerlo con un guía local autorizado, no dar cumplimiento a los protocolos de registro correspondientes, no considerar el pronóstico del clima, realizarlo de noche o condiciones de baja visibilidad sin contar con el equipamiento correspondiente, no llevar el equipo de protección adecuado, o realizar las actividades bajo la influencia del alcohol o drogas.

    “Artículo 2°. Cuando se realice una actividad de excursión dentro de un área protegida, pública o privada, se deberá dar aviso a la administración o persona responsable o, en su defecto, a Carabineros de Chile o Municipalidad del lugar a visitar.

    “Artículo 3°. Es obligación de quien realiza una actividad de excursión o senderismo:

    a. Realizar la actividad por senderos autorizados. b. Contar con el vestuario y equipamiento adecuados, entre los que no podrá faltar un equipo de primeros auxilios que contenga elementos como linterna, equipo de comunicación, agua y alimentación.

    “Artículo 4°.- En caso de que Carabineros, Socorro Andino, Bomberos u otra entidad deban realizar labores de búsqueda, rescate o salvamento para auxiliar a personas que hayan incumplido lo dispuesto en el artículo 3 de la presente ley, dichas entidades deberán presentar la denuncia correspondiente ante el Juzgado de Policía Local de la comuna donde ocurrieron los hechos o desde donde se coordinaron las operaciones de búsqueda, rescate o salvamento. El Juzgado podrá imponer sanciones en forma de multas que oscilarán entre 1 y 10 Unidades Tributarias Mensuales.

    “Artículo 5°.- Tratándose de menores de edad, si se estableciera responsabilidad de ellos en cualquiera de las situaciones contempladas en la presente ley, los padres o adultos que los tuvieren a su cargo deberán pagar la multa que al efecto se imponga”.

    Fuente:

    https://direcciondeestudios.pjud.cl/corte-suprema-informo-proyecto-de-ley-que-sanciona-la-imprudencia-de-excursionistas-que-generen-operaciones-de-rescate-boletin-n-17347-22

    https://camara.cl/verDOC.aspx?prmID=81975&prmTipo=FICHAPARLAMENTARIA&prmFICHATIPO=DIP&prmLOCAL=0

    Trail name «Vertical KM»_RUFA_Santiago_Chile 2024. Fotografía: Rodrigo Manns

    Trail name «Vertical KM»_RUFA_Santiago_Chile 2024. Fotografía: Rodrigo Manns

  • Altar Falso 4.549 metros

    Altar Falso 4.549 metros

    Altar Falso 4.549 metros.
    Canalón Suroeste
    Solitario en invernal por el día
    .

    Esta montaña estuvo en mi lista de deseos durante muchos años. Pasé decenas de veces corriendo a sus pies, y la observaba con admiración y respeto. Sabia que para escalarla necesitaba más experiencia y habilidades, especialmente si quería escalarla a mi estilo.

    Como me es costumbre comencé sumergiéndome en la historia de la montaña, fue así que hace muchos años atrás cuando trabajaba en una tienda patagonia, leía por primera vez de esta montaña en el sitio web de Chileclimbers, el titulo del articulo decía JIMMY MORA: PARED SUR DEL CERRO FALSO ALTAR ¡¡EN SOLO!! con ese titulo quedé enganchado. Yo conocía al Jimmy porque en esos años él era embajador de Patagonia Chile.
    Quizás como muchos, he admirado a atletas y escaladores extranjeros, esos que aparecen en las películas de escalada y que han llevado la escalada a otros niveles, pero antes que a ellos, yo siempre he sentido una profunda admiración por los escaladores y atletas chilenos, porque muchos de ellos han empujado los limites a punta de pan y agua, y de humildes apoyos. Por eso sentía una profunda admiración por el Jimmy, como por tantos otros, como el Nico Gutierrez, el Seba Rojas, los Señoret, el Andres Zegers.

    Habiendo acumulado experiencia y habilidades técnicas, junto con la capacidad de moverme rápido y aguantar largas jornadas en la montaña gracias a llevar muchos años dedicándome al mountain running, me sentía más listo para darle el pegue a esta montaña. Pero lo haría a mi modo, es decir, en solitario, in one push, sin campamentos, desde el auto, hasta la cumbre y de vuelta al auto, ademàs esta vez lo haría en invierno. A pesar de no ser una montaña especialmente técnica (a excepción de su cara sur), la montaña tiene fama de ser super intrincada, por eso que durante su historia tiene muchos intentos de ascensos y pocas cumbres exitosas. Ninguna de sus caras es fácil, incluso la ruta normal es super extensa. Yo no quería ir por la normal, inspirado por el Jimmy quería intentar algo parecido, pero aun no estoy a ese nivel así que buscando otra alternativa encontré la variante Canalón Sur Oeste abierta por Fernando Fainberg y Elvis Acevedo en 2007, y que según las investigaciones que hice, no tenia repeticiones. Ellos la escalaron en Septiembre, en un total de 4 días, desde Villa Paulina, cumbre, Villa Paulina. Según algunas fotos y su relato la ruta parecía hermosa, desafiante y compleja. Así que me motivaron. Elegí la primera semana de julio para darle el pegue, el pronostico parecía estable, cielo despejado y un frio ideal para mantener el hielo y la nieve firme.

    Partí caminando desde el estacionamiento de Villa Paulina el lunes 06 de julio a las 2 am (es decir domingo en la noche), en una noche fría pero sin viento.

    Foto referencia de uno de los tantos entrenamientos. Foto de la partner Carmen Wetzel.

    Solo llegar a pie de vía requería una caminata de 15 kilómetros con 1.500 metros de desnivel, nada que no hubiera hecho antes, pero ahora seria caminando por nieve profunda, así que sabia que iba a ser una larga lucha. Había calculado unas 5 horas para llegar hasta Piedra Carvajal, que es desde donde parte la escalada, de manera tal de estar a pie de vía a las 7 de la mañana con el sol saliendo para iluminar. Mis cálculos fueron precisos, llegue a eso de las 7:10, me senté a mirar la pared mientras prendía la cocinilla para prepararme un café. No tenia un track para hacer el ascenso propiamente tal, solo sabia que era una de las canaletas de la pared SurOeste que dan hacia Piedra Carvajal. Así que a punta de instinto me monte en la ladera y comencé metiendo crampones y piolet cuesta arriba. La calidad de la nieve estaba exquisita, a esa hora estaba firme y compacta, por lo que pude moverme con fluidez a pesar de no saber si estaba exactamente en el canalón correcto. Todo el ascenso transcurría entre laderas con buena nieve, canalones cerrados con hielo, grandes paredes de roca y ricas chimeneas mixtas, pura diversión con pasos de hasta V grado, los que pude pasar sin asegurarme.

    Así eran todos los pasos de escalada.

    No había ni el mas mínimo lugar plano para sentarse o en otro caso para un vivac, siempre vertical. Cada vez que creía llegar a la cumbre, aparecía frente a mi otra cresta de rocas del tipo falsa cumbre, muy agotador, pero lo estaba pasando genial, especialmente porque me sentía en un flow exquisito, sin dudar ni en lo más mínimo de mis decisiones, ademàs el pronostico del tiempo había acertado, estaba soleado, sin viento, aunque frio pero como estuve en constante movimiento, nunca sentí frio.

    Cuando la escalada comenzaba a ponerse más técnica y entretenida.

    Todo fluía bien, pero no quería descender de noche por la pared, por lo que me esforcé en moverme rápido de manera tal de hacer cumbre y descender antes de que se escondiera el sol. Pero no lo logré. Cuando eran cerca de las 6 de la tarde, me detuve para analizar la situación y decidir con madurez.
    Tenia 3 opciones:
    Opción 1: Abandonaba el intento a la cumbre y comenzaba a descender.
    Opción 2: Armaba un vivac para pasar la noche y hacer cumbre al día siguiente apenas saliera el sol.
    Opción 3: Seguía escalando a punta de linterna frontal y coraje.

    Abandonar casi no era opción, no solo porque no quería desertar, sino que ademas eso iba a requerir hacer múltiples rapeles por la cara sur oeste, por donde había subido, en una ruta que no tenia ningún anclaje instalado por lo que tendría que abandonar material, stoppers, cordines, etc y eso no necesariamente me gusta, no por perder material, sino porque quería evitar dejar rastros en la montaña. Así que opción 1 descartada. Opción 2 que era improvisar un vivac, a pesar de que no voy preparado para hacer un campamento, siempre llevo conmigo una manta de supervivencia y un saco ultraligero de patagonia, así con eso ante cualquier emergencia puedo improvisar un vivac y pasar la noche. No me gustaba mucho la idea porque en primer lugar no había ningún sitio apto para tirarme y tendría que aguantar 12 horas en esas condiciones, de 7 pm a 7 am del día siguiente cuando saliera el sol para iluminar el descenso. Sin embargo parecía ser la opción más inteligente y segura, así que armé un pequeño espacio entre la nieve y la roca y me dispuse a intentar dormir. No aguante ni 15 minutos, entre la incomodidad, el peligro latente a moverme en la noche y caer, el frio y en mi cabeza solo pensaba en las 12 horas en esa posición. Me levante, volví a meter todo en la mochila y me lance a la cumbre. Fue uno de los atardeceres más hermosos que he podido vivir en una cumbre, un atardecer anaranjado, mágico y cálido. Había hecho cumbre entre la inmensidad de montañas y glaciares, en solitario y en invierno. Estaba completamente agotado pero la sensación del logro y a la vez mi diminuta existencia en esa inmensidad me dieron un golpe de humildad y un hermoso regocijo de felicidad plena. Un par de fotos, un video y comenzar el descenso.

    Foto cumbrera con el gran Altar de fondo.
    Foto cumbrera con el gran Altar de fondo.

    El descenso sería o por la ruta normal que es descender hacia el Este o por la cara norte. Desde la cumbre el descenso por la ruta normal no se veía para nada fácil, pero ese no era el problema, el problema es que le añadía varios kilómetros más al descenso y la verdad no quería meterle más, bastaba con los 18 kilómetros de caminata que me esperaban una vez que saliera de la pared, para llegar a Villa Paulina. Así que decidí comenzar a asomarme por la cara norte, que es también por donde habían descendido Fainberg y Acevedo en 2007. En su relato describían el descenso como una especie de juego de suerte, donde la idea era darle a alguna canaleta que cayera continua hasta el final del valle, de manera tal de no encontrarse con alguna pared que tener que rapelar. Eso era un juego entretenido, pero desgastante porque devolverse no era opción.

    Ya se había hecho de noche, tenìa 2 baterías full cargadas para la linterna frontal, así que estaba tranquilo, sin embargo, no sé si por el frio o que pero comenzaron a fallar, funcionaban un rato, se apagaban y se volvían a prender. Sentí cierta preocupación, fue ahí cuando me di cuenta que una luna gigante me iluminaba absolutamente todo. Sonreí y comencé a disfrutar. Flui por varios destrepes mixtos sin problemas, hasta que me tope con un paredón que no podía desescalar, me puse a buscar a la derecha, a la izquierda, nada, subí un poco para buscar otra alternativa, pero estaba super cansado y la subida contemplaba un acarreo imposible, seguí buscando a luz de luna y de repente ! encontré un anclaje con 2 clavos ! simplemente no lo podía creer. Parecían viejos y estaban unidos por una anilla completamente congelada. Revise en que condiciones estaban, le metí carga y simplemente confíe en ellos. A pura luz de luna instale la cuerda y descendí sin problemas, los crampones al resbalar por la roca producían chispas que parecían estrellas fugaces en la noche, en ese momento me di cuenta que al parecer estaba teniendo las primeras alucinaciones. Me sacudí la cabeza y mire el reloj, ahí me di cuenta que ya llevaba casi 20 horas de actividad, por lo tanto llevaba más de 26 horas despierto, por lo que el cansancio y la deshidratación estaban haciendo lo suyo en mi mente produciéndome alucinaciones. Sin embargo de una otra forma lo estaba disfrutando, seguí ejecutando con precisión y llegue al fin del rapel, saquè la cuerda y seguí destrepando hasta el fondo del valle. Había llegado por fin al pie de la ladera y ya estaba en el valle sobre el glaciar, ahora solo se trataba de caminar con tranquilidad.

    La luna estaba a mis espaldas y recuerdo que cada 10 pasos giraba la mirada hacia ella con una sonrisa a modo de agradecimiento. Por mientras las alucinaciones se hicieron más evidentes, las sombras que se producían entre las rocas y el hielo aparecían en mi mente como seres vivos que curiosos observaban a este mono caminando como zombie. Me reía de cansancio. Salí del valle justo frente al Mirador del Glaciar La Paloma, me senté en una roca y saque la cocinilla para derretir agua para hidratarme, seria la ultima parada, de ahí en delante era mandarle fuerte y derecho hasta Villa Paulina. Ese descenso se me hizo eterno, me caía de sueño, así que decidí que cada cierto rato me metería en algún boulder, sacaría el saco de dormir y me pondría unas micro siestas. Así lo hice, no recuerdo cuántas veces, pero por los tiempos que hice en el total del descenso calcule que debo haber hecho unas 4 micro siestas de 10 minutos cada una. Llegué a Villa Paulina, agotado fisicamente pero con una felicidad que es realmente imposible de explicar. Lo había logrado, estaba sano y salvo.
    Partí en Villa Paulina el lunes a las 2 am y regresé el martes a las 4 am. 26 horas de actividad. 32 horas sin dormir.

    Quiero agradecer al Jimmy Mora por su visión y por haber sembrado la motivación y a Fernando Fainberg y Elvis Acevedo por tan linda ruta abierta.

    Gracias a mi Anja por apoyar y aguantar mis escapadas, al lindo equipo de guardaparques de Yerba Loca y las familias Garmin, La Sportiva, Patagonia, Sea To Summit, Carpas Tribu.

    El equipamiento.
    El saco patagonia a la izquierda que me salvo en las micro siestas.

    Amaneciendo en Piedra Carvajal.

    Eternos canalones verticales. Al fondo Cerro los Piches de 4.232 metros.

    Último acarreo a la cumbre.

    Mágico atardecer en la cumbre.

    Uno de los tantos trails en el valle soñando con escalar el Altar Falso.
    Foto tomada por el partner Nico Gantz.

    Mapa general del recorrido comenzando y terminando en Villa Paulina.

    Mapa de la ruta de ascenso Canalon Suroeste y descenso por la cara norte.